Classical Music online - News, events, bios, music & videos on the web.

Classical music and opera by Classissima

Gioacchino Rossini

Thursday, September 21, 2017


Tribuna musical

August 16

El debut del gran tenor Javier Camarena en el Colón

Tribuna musical             No sólo Barenboim, Argerich y la WEDO ilustraron las últimas semanas  en el Colón: el 27 de Julio debutó el gran tenor mexicano Javier Camarena  acompañado por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Arturo Diemecke, un compatriota que entre 1984 y 1990 fue Director Artístico de la Ópera de Bellas artes de México. El trabajo de Diemecke aquí, como bien se sabe, ha sido esencialmente sinfónico, salvo "Werther", pero tiene experiencia operística y lo demostró acompañando con eficacia al tenor con una orquesta que no hace ópera pero que supo adaptarse.             También es bien conocido que el paso de Darío Lopérfido fue polémico, pero al lado de manifiestos errores tuvo algunas buenas ideas, y entre ellas sin duda está la de traer grandes cantantes a dar recitales, ya sea con piano (Jonas Kaufmann) o con orquesta (Diana Damrau y su marido Nicolas Testé, y ahora Camarena). Es un reconocimiento tácito en cuanto a que el Colón no está en condiciones de armar un gran reparto en ópera por esenciales fallas estructurales: ante todo, una Ley de Autarquía limitativa que impide contratar a varios años de distancia, y sólo así puede concretarse un reparto de grandes figuras. Y nadie mueve un dedo para cambiarla.  Pero también presupuestos que sólo se conocen poco tiempo antes de fin de año, cuando se supone que un director artístico para entonces debe tener todo listo para el año siguiente, y al menos previsto qué hará a dos y tres años de distancia. Además del triste hecho de los repentinos cambios que obligan a cortar un determinado porcentaje de lo ya contratado porque fallaron los cálculos de Hacienda, y de la lamentable práctica de los precontratos.             No tendremos la calidad de ópera que quisiéramos tener, pero al menos apreciamos a notables artistas en parte de su repertorio, ya que vienen por pocos días, ensayan, dan su concierto y se van, no deben quedarse casi un mes. Pueden tener un hueco disponible en sus agendas –a veces sacrificando parte de sus vacaciones- porque el edificio del Colón es prestigioso, pese a que sus temporadas no lo son, y porque se sabe que alguna vez hubo un Colón que podía competir con los mejores. Que su público es muy cálido y la acústica, sobresaliente.             Por eso vino Camarena y logró un éxito extraordinario; si bien está acostumbrado a tenerlos, no dudo de que se fue de aquí contento, porque pudo hacer el programa que él quería y en buenas condiciones. Sí, el Abono Verde es carísimo y puede discutirse si correspondían tales precios para Tiempo/Karabtchevsky, y  dudarse que una muy otoñal Jessye Norman los vaya a justificar, pero al menos en el caso de Camarena si el costo fue alto  el resultado también.             Se lo llama tenor lírico ligero y lo creo erróneo; no es del tipo vocal de Alva, Valletti o Schipa, sino del de Gianni Raimondi, Kraus y Gedda, artistas de amplia voz y registro que llega a los superagudos y que tienen coloratura. En la actualidad hay dos tenores con los que vale la pena compararlo: Juan Diego Flórez y John Osborn; al primero lo pudimos ver en plenitud años atrás gracias al Mozarteum; Osborn, admirable rossiniano, no ha venido. Camarena demostró que tiene gran dominio de la coloratura en este programa, pero me pregunto si en roles muy extensos como el tenor en la "Semiramide" de Rossini, con centenares de frases con coloratura, Camarena podría resolverlos.             Lo que hizo en este programa fue demostrar que su repertorio ya es grande y lo será aún más. Tras la Obertura de "Romeo y Julieta" de Gounod, sin su pasaje coral, se saltó al recitativo "L´amour" seguido del aria "Ah! Lève-toi, soleil", y muchas cosas quedaron claras: que el tenor tiene excelente francés; que su timbre es poderoso; que sabe expresar distintas emociones;  que su fraseo es muy musical; y que sus agudos son firmes y expansivos. La belleza de un timbre es quizá lo más discutible entre melómanos y personalmente el de Camarena no me parece estar entre los más atrayentes, pero tiene tantas cualidades compensatorias que la balanza queda muy inclinada hacia lo alto.             Tengo un cariño especial por la difícil aria "Je crois entendre encore" de "Les pêcheurs de perles" de Bizet, ya que cuando estuve en La Plata como Director General en 1992 convencí al Director Artístico Antonio Russo que valía la pena estrenar la versión en francés de esta atrayente ópera de Bizet, que sólo se escuchó una vez en el Colón y en italiano, allá por 1913; y tanto le gustó a Russo que años después la dio a conocer en Buenos Aires para Juventus Lyrica. El aria tiene un lirismo refinado y requiere de un dominio del canto en dos factores: el "fiato" (la respiración) para mantener la continuidad de largas líneas melódicas; y el "piano" (suave) en una tesitura que está siempre en el registro agudo. Camarena demostró tener estas cualidades, como las tenía Alain Vanzo, a quien escuché en su rol de Nadir en la Opéra-Comique décadas atrás.             Y entramos al bel canto. Tras una anodina interpretación de la Obertura de "Il Barbiere di Siviglia" de Rossini, "Sì, ritrovarla io giuro", de "La Cenerentola" (qué lástima que no fue la obertura de esa ópera la elegida), fue una rotunda demostración de los talentos de Camarena en este repertorio. Es una curiosa aria ya que tiene tres "tempi" (velocidades) y en escena se complementa con intercalaciones corales (aquí omitidas); el tenor supo articular el italiano de modo que se comprendiese cada sílaba, resolvió la coloratura admirablemente, demostró sentido del humor y coronó el aria con un espléndido agudo.             Y luego, en francés, el célebre "Ah! Mes amis" seguido de "Pour mon âme » que hizo famoso Pavarotti en su gran versión de "La Fille du Régiment" (Donizetti) con Sutherland. Sus tan peligrosos repetidos Do agudos fueron producidos por Camarena con toda libertad y supo dar dinamismo y gracia al fragmento como si estuviera actuando en escena.             Más Donizetti iniciando la Segunda Parte. Demostrando que no es un "lirico leggiero", cantó una expresiva y estilística versión de una escena de una ópera que todavía no cantó (y fue especialidad de Kraus, como pudimos comprobar para placer nuestro en 1972): de "Lucia di Lammermoor", "Tombe degli avi miei…Fra poco a me ricovero". Y luego, sí "leggiero", demostrando su versatilidad, "Povero Ernesto…Cercherò lontana terra", de "Don Pasquale", dando su exacto carácter a la tristeza de Ernesto que cree perder a Norina, en frases que uno siempre asocia a Schipa (la anunciada Obertura fue eliminada).              El grupo Verdi no empezó bien, porque la magnífica Obertura de "La Forza del destino" no fue adecuadamente calibrada por Diemecke, con tiempos muy retenidos en varios momentos y carencia de garra en otros (¡oh recuerdos de Mehta, Previtali y Mitropoulos!). Otra ópera que aún no hizo Camarena, "La Traviata", nos permitió escuchar una muy buena versión de "Lunge da lei…De´ miei bollenti spiriti", pero en el único error estético del programa elegido por el tenor, añadió la "cabaletta" del final del acto, "O rimorso" (no anunciada), que se escucha como 20 minutos después en la ópera y contradice por completo la tierna expresión del aria; ¿la habrá añadido para lucir nuevamente su poderoso agudo?             Y finalmente, por supuesto notable, "La donna è mobile" de "Rigoletto", aunque no tan perfecta como al menos yo esperaba.             Las ovaciones no terminaban más, pero al parecer tanto el tenor como Diemecke lo dieron por descontado, ya que hubo tres piezas extra, y en las tres se salió de la ópera para darnos canciones. No es esto lo que me molestó, sino los dulzones y similares arreglos de Dimitri Dudini. Era lógico empezar por algo mejicano, y María Grever tiene muy lindas canciones, pero "Alma mía" no me parece de las mejores; hubiera preferido "Muñequita linda". Además del dulce, Dudini puso fanfarrias en la célebre "Granada" de Agustín Lara, que tuvo una espectacular versión por parte de Camarena, demostrando tras todo un recital un "fiato" interminable y toda la potencia en los agudos. Para quedar bien con Argentina, "El día que me quieras", ese tango-canción de Gardel tan trillado y de la cual hubo tantas buenas versiones, pero no la de Dudini, que le quitó todo ritmo, y allí Camarena sólo cumplió.             Pero poco le hizo al total: fue una gran noche de canto. No está de más mencionar que Camarena habló al público varias veces con fácil comunicación. Pablo Bardin

Norman Lebrecht - Slipped disc

September 7

Shock as Rossini festival boss quits after 38 seasons

The resignation of Gianfranco Mariotti today came as a shock to the Italian opera infrastructure. He seemed both indestructible and indispensable. The festival at Pesaro is one of the best of its kind. But the Court of Auditors has raised questions about his contract and Mariotti decided to step aside.






Tribuna musical

August 2

Short operas in different venues: variety and sharp contrast

Short operas vary wildly: they encompass extremely short gems like Hindemith´s "Hin und Zurück" but also almost long ones like Richard Strauss´ "Elektra" (100 minutes, so intense that it´s always given alone). They are often coupled, such as that verista duo "Cav-Pag" (Mascagni´s "Cavalleria rusticana, Leoncavallo´s "I Pagliacci"). I will follow the chronology and start with Antonio Salieri´s "La grotta di Trofonio", presented by the Colón Chamber Opera at the Teatro 25 de Mayo. I believe it has been done here before but I don´t have the exact data. It´s his opera Nº 22 out of 42 (!) and this comic item in two acts written in 1785 for Vienna is considered by Grove´s Dictionary "the best of its kind (in the composer´s production) and one of his finest works"; it had "an extraordinary success and was engraved by Artaria". On a libretto by Giovanni Battista Casti, it refers to a magic grotto that changes personality: the one who enters, if he is shy emerges totally extrovert, or viceversa. Two pairs of lovers are affected by it, and even the father of the girls, a sceptic, is eventually convinced. However, the condition isn´t permanent: they go again into the grotto and come out in their old selves. The magician is Trofonio; for almost the whole of the opera we have straight comedy, but the final minutes become sinister, which seems to me a mistake. Nevertheless, the music is likeable and flows with fine classic technique, though nothing is memorable. The best singers were the experienced Walter Schwarz (Artemidoro) and Luciano Miotto (Trofonio), but the two couples did well: Victoria Gaeta (soprano) and Trinidad Goyeneche (mezzo), Agustín Gómez (tenor) and Mariano Fernández Bustinza (baritone). Twenty players were nicely coordinated by Martín Sotelo. The director Diego Cosín does, in his own words, a cocktail of situations of Old Greece, the XVIIIth century and our time; in his own terms it was well done, with adequate stage design by Gastón Joubert, costumes by Isabel Gual and lighting by Rubén Conde, plus projections by Natalio Ríos. "La scala di seta" ("The silk ladder") is one of the funniest Rossini one-acters. It was written for Venice´s Teatro San Moisè in 1813 with libretto by Giuseppe Maria Foppa based on a French text by Planard for an opera by Pierre Gaveaux (1808). Rossini was only 21; his style was already unmistakable, with his famous "crescendo" and the ability to concoct ensembles intercrossing the characters´ bewildered feelings, plus the witty fast pieces and the cantabile ones. I had an early contact with this creation back in 1964 at the Piccola Scala with splendid artists (Bruscantini, Sciutti, Alva, conductor Bartoletti) and I rejoiced to reacquaint myself with it in the very good Colón 1973 première, brought weeks later to the Vienna Festival; the Colón also offered it in 1977, and I´m told that around 2000 there was another revival from a different source. So after forty years I had the pleasure of hearing it live again in a presentation of Buenos Aires Lírica at the Teatro del Picadero. It´s a small amphitheatre that seats (I believe) about 230 people and has good acoustics. At least in this production, the stage was minimal, in the shape of a half-moon, and to the left, but directress Cecilia Elías managed to use every available inch with great skill. The instrumental ensemble, to the right, had only eleven players (five strings, four woodwinds, horn and harpsichord) led with style by Carlos David Jaimes. I single out the beautiful playing of the first violin part by Cristina Tartza, but all were good; the harpsichordist was unnamed: pity, for he was resourceful in the recitatives. New names were positive in a production that evoked the Nineteenth Century: stage design, Rodrigo González Garrillo; costumes, Julieta Harca; lighting, Ricardo Sicca. In this comedy a lot seemed to anticipate the vaudevilles of Feydeau, based as it on spying, a fool that wreaks havoc by misinterpreting what he sees, and people that come in and out of the same door generally at the wrong time. Although Elias was generally well oriented, she certainly overdid things by suggesting that Germano (the fool) had sex with Giulia, who is a coquette but is also married secretly with Dorvil (that´s the clinching revelation at the end). Constanza Díaz Falú is young and sensual, with an incisive voice that reaches the heights easily but lacks warmth; she acted in an extrovert manner. Dorvil was sung by tenor Sebastián Russo, who was taxed by his difficult aria but otherwise gave a believable performance as he has to dissemble and apparently promote the arrogant Blansac as Giulia´s future husband, instigated by Giulia´s tutor Dormont. Luis Loaiza Isler (baritone) was a convincing Germano, singing with firm voice a typical buffo character. Bass-baritone Sergio Carlevaris sang smoothly as Blansac, dominating from his towering height, subtle in his innuendos. Tenor Patricio Oliveira as Dormont was the lively caricature of a hectoring tutor. And the competent mezzo Guadalupe Maiorano as the self-effacing Lucilla will finally be the one that marries Blansac, an old flame revived. One big plus: the excellent notes of Claudio Ratier and the finely selected photographs in the hand programme. There are few operas for children that have quality, and I´m unhappy with the adaptations of operas which aren´t for children such as Mozart´s "The Magic Flute". I can mention only two: Humperdinck´s "Hänsel and Gretel" and Britten´s "The Little Sweep". Hans Werner Henze was the best German opera composer after WWII, but unfortunately not one of his long operas has been offered here, where we only knew two short ones, "El Cimarrón" and "The wonder theatre". So I welcomed the première of "Pollicino" ("Tom Thumb"), libretto by Giuseppe Di Leva translated into Spanish by César Bustamante and Helena Cánepa as "Pulgarcito" and given at the Colón on their programme "My first opera". Based on the tales by Collodi, Grimm and Perrault, premièred in Italian at Montepulciano (Tuscany) in 1980, it lasts a bit over an hour telling the story of children abandoned by their parents due to extreme poverty and later finding themselves at the house of an Ogre and his wife and escaping from it with a happy ending. The inventive orchestration of 19 players includes no less than 8 recorders, two Krummhorns, strings, guitar, organ and piano, but there´s also the addition of several percussionists (Percussion Ensemble of the Conservatory Astor Piazzolla, led by Marina Calzado Linage). Besides the four adult roles, the rest are children: Tom Thumb and his brothers, the forest animals, the sisters of Clotilde (daughter of the Ogre that helps the boys to escape). The music for the children is fresh, melodic and singable, the adults sing in heightened recitative, and there are some interesting orchestral interludes, more audacious. The adult singers were weak, the kids much better, especially Tom Thumb, and the playing was very good, conducted by Bustamante (also director of the Colón Children Choir). The staging was splendid, with charming and colorful stage designs by Verónica Cámara, fine costumes by Aníbal Lápiz, skillful directing by Matías Cambiasso and lighting by Rubén Conde. For Buenos Aires Herald ​​

Classical iconoclast

July 12

Véronique Gens Visions from Grand Opéra

Ravishing : Visions, Véronique Gens in a glorious new recording of French operatic gems, with Hervé Niquet conducting the Münchener Rundfunkorchester.  This disc is a companion piece to Néère, where Gens sang familiar Duparc, Hahn, and Chausson mélodies. Here Gens presents extracts from Grand Opéra, reflecting her Tragodienne series of operatic arias.  Visions is a stunner, rich and so rewarding that you want to rush out and hear each opera as a whole.  This might be easier said than done, for some of the operas here aren't well known. Thus, all the more reason to get this recording because some real gems are included which  you've almost certainly not heard done as well as they are done here. Véronique Gens is a great pioneer of French repertoire. So intoxicating is this recording that if you come to it as a taster, you could end up addicted. Visions - visions of ecstasy, religious or romantic, exotic dreams and horrifying nightmares, virgins, nuns and heroines, plenty of variety, yet each piece a work of theatrical imagination  Alfred Bruneau's Geneviève (1881) for example, from the cantata the young Bruneau dedicated to Massenet.  The piece begins with a dizzying evocation of a storm. If this sounds Wagnerian, the scène lyrique that rises from it is decidedly French. "Seigneur ! Est-ce bien moi que vous avez choisi?", for she is just a shepherdess tending a flock.  But the nation needs her, and  she must put her mission above herself. From César Franck's Les Béatitudes (1879),  a moment of quietude interrupted by the fierce scream that introduces the récit et air de Leonore from Louis Neidermeyer's Stradella (1837), its rhythms influenced by Rossini, enhanced by florid vocal frills.  Benjamin Godard's Les Guelfes (1882) is represented by an orchestral prelude  introducing a song describing Jeanne d'Arc's journey to Paris, her way lit by angelic harps.   From history to fantasy, Félicien David's Lalla Rookh (1862).  French orientalism gloried in exotic images. This song is exquisite, its delicate perfumes warmed by the beauty of Gens' clear, pure expression.  It also evokes the aesthetic of the Belle Époque. Thus a song from Henry Février's Gismonda (1919) a reverie with tolling bells where a solo violin shadows the voice.The protagonist is a nun, but longs, without much hope, for sensual love. Camille Saint-Saëns's arrangement of Étienne Marcel's Béatrix is altogether stronger stuff . Cello rather than violin, and mournful winds and a resolute vocal line. Béatrix knows that the love she knew will never return. "O Beaux Rêves évanouis ! Éspérances tant caressées!". This song is reasonably well known, and Gens does it beautifully. This selection from Jules Massenet's La Vierge (1880) begins with an orchestral interlude. The Virgin Mary is about to die. The mood is subdued.  But the Gates of Heaven open showing the Virgin a vision of Paradise.  "Rêve infini, divine extase, l'éther scintille et s'embrase!" Gens voice glows, illuminated by rapture. After that explosive high, we return to the relative sedate Blanche from Fromental Halévy's La Magicienne (1885)  who chooses the cloister, and to the prayer of Clothilde from Georges Bizet's Clovis et Clothilde (1857). Another song whose loveliness lies in its simplicity, again ideally suited to Gens's clear, pure timbre.  .To conclude, L'archange from César Franck's Rédemption (1874) a vision of the End of Time.  "L'homme rebelle n'obéit pas", and God, in anger chastises him.  "Mais que faut-il pour son pardon? Après des siècles d'abandon , une heure de prière!"  A rousing and rather cheerful end to a very good recording.

Gioacchino Rossini
(1792 – 1868)

Gioachino Rossini (February 29, 1792 - November 13, 1868) was an Italian composer who wrote 39 operas as well as sacred music, chamber music, songs, and some instrumental and piano pieces. His best-known operas include the Italian comedies Il barbiere di Siviglia (The Barber of Seville) and La cenerentola and the French-language epics Moïse et Pharaon and Guillaume Tell (William Tell). A tendency for inspired, song-like melodies is evident throughout his scores, which led to the nickname "The Italian Mozart." Until his retirement in 1829, Rossini had been the most popular opera composer in history.



[+] More news (Gioacchino Rossini)
Sep 19
Wordpress Sphere
Sep 18
Meeting in Music
Sep 17
Wordpress Sphere
Sep 15
Topix - Opera
Sep 13
parterre box
Sep 11
Wordpress Sphere
Sep 9
Wordpress Sphere
Sep 9
Topix - Opera
Sep 7
Norman Lebrecht -...
Sep 7
Topix - Opera
Sep 7
Topix - Opera
Sep 7
Topix - Opera
Sep 7
Topix - Classical...
Sep 6
Topix - Opera
Sep 5
Wordpress Sphere
Sep 3
Wordpress Sphere
Sep 2
Wordpress Sphere
Sep 1
Topix - Opera
Sep 1
Topix - Opera
Sep 1
Topix - Classical...

Gioacchino Rossini




Rossini on the web...



Gioacchino Rossini »

Great composers of classical music

Operas Songs Barber Of Seville William Tell Sigismondo

Since January 2009, Classissima has simplified access to classical music and enlarged its audience.
With innovative sections, Classissima assists newbies and classical music lovers in their web experience.


Great conductors, Great performers, Great opera singers
 
Great composers of classical music
Bach
Beethoven
Brahms
Debussy
Dvorak
Handel
Mendelsohn
Mozart
Ravel
Schubert
Tchaikovsky
Verdi
Vivaldi
Wagner
[...]


Explore 10 centuries in classical music...